La cédula de habitabilidad es un certificado que acredita que un inmueble es apto para ser habitado, cumpliendo los requisitos mínimos establecidos por la comunidad autónoma. Se emite tras una inspección que verifica ciertos criterios como la superficie mínima, la altura de los techos, la ventilación, las condiciones de seguridad y estructurales, la presencia de cocina, baño, agua potable, etc.
Es obligatoria para la compraventa en algunas comunidades autónomas (Cataluña, Baleares), mientras que en otras no se exige (Madrid, Andalucía). No obstante, sigue siendo un requisito para algunos trámites, como dar de alta los suministros o solicitar ayudas públicas.
Suele tener una vigencia de 25 años para obra nueva y de 15 años para inmuebles de segunda mano. Se recomienda pedir una copia al ayuntamiento antes de firmar la compra de una vivienda.





