Hipoteca fija / variable / mixta

Las hipotecas fijas, variables y mixtas son los tres principales tipos de hipoteca que se pueden contratar en España, y se diferencian por la forma en que se calculan los intereses en cada caso.

En las hipotecas fijas, se aplica un tipo de interés único y estable durante todo el periodo del préstamo, por lo que la cuota mensual no varía nunca. Ofrecen una alta estabilidad, aunque si se contratan en una época en la que el Euríbor está alto, no permiten beneficiarse de posibles bajadas de los tipos de interés.

El interés de las hipotecas variables se calcula a partir del Euríbor más un diferencial (%) que aplica la entidad financiera. El diferencial se mantiene estable, pero las fluctuaciones del Euríbor hacen que los intereses se revisen cada 6 o 12 meses. Su ventaja es que suelen tener un diferencial más bajo que las fijas, pero ofrecen menor estabilidad, ya que si el Euríbor sube mucho, la cuota mensual puede aumentar significativamente.

La hipoteca mixta ofrece una combinación de las dos anteriores: el interés se mantiene fijo durante un periodo de tiempo pactado (normalmente 5, 10 o 15 años), y después pasa a ser variable. Este tipo protege frente a las fluctuaciones del Euríbor durante los primeros años, y suele tener un diferencial más bajo que las hipotecas fijas.

Para decidir cuál te conviene, es importante tener en cuenta el valor del Euríbor en el momento de contratar la hipoteca.

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